Nací en Bogotá en 1983. Viviamos en un barrio de clase media, mi dos hermanos mayores, mis padres y yo. Mi padre es un empresario a quien poco después le tocó irse a Cartagena. Y con él toda la familia. Vivió dos años solo en aquella hermosa ciudad y al tercer año nos fuimos nosotros.
Yo tenía diez años cuando nos fuimos a vivir a Cartagena, y ese primer año allá la pasé muy bien. Me hice muy amiga de un vecino que se llamaba Juan Carlos, tenia doce años, era muy lindo conmigo. Un moreno delgado, de ojos negros y pequeños. Me gustaba su sonrisa porque, cada vez que sonreía, los hoyuelos de sus mejillas aparecían.
Con él fue mi primera experiencia. Recuerdo que pasabamos horas y horas jugando videojuegos en mi casa, muchas veces nos dejaban solos y no nos movíamos de ahí. A veces peleabamos porque alguno hacia trampa, y un dia él perdió en un juego, se molestó y se me echó encima haciendome cosquillas para que le diera la palanca. Yo no me dejaba quitar la palanca y él seguía encima mío. Quise darle la espalda y caimos al suelo, le di la espalda y el detrás mio. Quedamos en cuatro. De pronto noté que me abrazaba con mucha fuerza y se pegaba mucho a mi. Noté que había algo duro que me molestaba en mis nalgas. Juan Carlos estaba erecto, se apretaba a mi porque le gustaba la sensación. Yo me asusté porque no sabía bien que era eso. Nunca antes había visto algo de sexo ni nada por el estilo. En mis tiempos no era como ahora, con el acceso a internet, los niños ya saben lo que es porno.
Yo le pedí que se apartara de mi y que me dijera qué era eso. Y él estaba todo avergonzado, me dijo que era porque le gustaba mucho. Que eso era normal, lo hacian los papás y los novios. Me mostró su pene, estaba erecto. Me dio pena verlo. Dijo que no era nada malo. Tomó mi mano y la metió en su pantaloneta. Y pude sentirlo. Recuerdo que estaba caliente su piel.
Con él aprendí a pajear un hombre. Pero nunca tuvimos sexo en sí. Sólo yo lo tocaba y él a mi. Me enseñó algunas revistas porno de sus hermanos y nos besabamos para aprender. Un dia me pidió que me abriera de piernas al igual que una de las modelos que aparecía en una revista, cuando lo iba hacer, uno de mis hermanos apareció y se asustó al ver las revistas en mi cama. Levantó a Juan Carlos por la camisa y lo sacó de la casa. Yo me asusté y me metí al baño. Mi hermano me regañó desde fuera, le pegaba a la puerta y me dijo que se lo diría a mi mamá si lo volvía hacer.
Fue algo bochornoso. pero pudo ser peor, si me hubiera quitado la ropa y mi hermano aparecia despues, talvez no estuviera contando el cuento. Mi hermano no le dijo nada a mi mamá pero si andaba pendiente de mi y me molestaba con eso, incluso me chantajeaba (de hecho, aun lo hace). Juan Carlos no volvió a mi casa y con el tiempo nos distanciamos. Me hacía falta...Aprendí a masturbarme a nombre de él...
confesiones
sexo
masturbacion
Welcome
Este blog es un 'anecdotario' en el que procuro explayarme sinceramente acerca de ciertos asuntos que son dificiles de tratar con las personas que me conocen sin temor a herirlos. No pretendo conseguir que alguien me lea. Tampoco pretendo convertirme en algo que no soy. Solo soy una persona normal, de esas que vez pasar por la calle, que va en silencio pensando en su vida, en su camino, en lo que hace. Mi vida sentimental es muy fuerte, porque para mi es lo mas importante. Es un mundo facil de conocer pero dificil de entender. Lo llame Confesiones de una ninfa en la cama, porque precisamente me confieso, no ante un cura o un psiquiatra, sino ante personas que posiblemente pasan por lo mismo, y tengo cierto temor de verme como una ninfomana, siento que lo soy o que voy camino a ello. Y digo "en la cama", porque fuera de ella soy una mujer mas. Una joven alegre, estudiante, tranquila, a quien le ocurre las mismas cosas que a las demas. Solo que aprovecha aquellas oportunidades que talvez otras las rechazarian.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada